Vocal de Caridad:

Sabina Casas Lorite:

Desde temprana edad ha vivido la Semana Santa con profunda devoción y compromiso, participando activamente en la vida de la Hermandad. Su trayectoria cofrade se remonta al año 2011, cuando comenzó a formar parte de la Cofradía como hermana de luz, acompañando con fervor el paso de San Juan Evangelista, imagen por la que ha sentido siempre una especial cercanía espiritual.

Con el paso de los años, su implicación y vínculo con la Hermandad han crecido de manera constante. En el año 2018 se incorporó al colectivo de ventas, desde donde colabora activamente en la difusión de la devoción nazarena y en el sostenimiento de la vida ordinaria de la Cofradía. Lo hizo permaneciendo en el mismo tercio que la vio dar sus primeros pasos como nazarena: el de San Juan Evangelista, al que sigue ligada desde el corazón y la acción.

Su compromiso cofrade hunde sus raíces en una historia familiar marcada por la fe. Procedente de una familia nazarena, ha encontrado en la entrega de sus padres un ejemplo inspirador desde la infancia. Ambos formaron parte de las primeras cuadrillas de costaleros de los pasos de María Santísima del Mayor Dolor y de San Juan Evangelista, transmitiéndole, con el testimonio de sus propias vidas, los valores de fe, fraternidad y servicio que identifican a la Hermandad.

En la actualidad, tiene el honor de servir a la Cofradía desde el cargo de Vocal de Caridad dentro de la Junta de Gobierno, una responsabilidad que asume con humildad y espíritu de servicio. Desde esta labor, trabaja incansablemente por promover la ayuda al prójimo, el compromiso solidario y la vivencia activa del Evangelio a través de obras concretas de misericordia. Convencida de que la caridad es el corazón de la vida cristiana, impulsa iniciativas que tienden puentes de esperanza hacia los más necesitados, fortaleciendo así la dimensión fraterna y comprometida de la Cofradía.

Para ella, formar parte de esta Hermandad no es únicamente una tradición heredada, sino una vocación que forma parte de su forma de entender la vida y la fe. Acompañar a los Sagrados Titulares, servir a la Cofradía y crecer en comunidad constituyen motivos de gratitud y compromiso permanente.